Hoy, mientras leía en el tren mi última adquisición (El Mundo Amarillo de Albert Espinosa, el cual es increíblemente rápido y agradable de leer), me he dado cuenta de una de mis características mas personales:
Me apasiona observar a las personas en el tren... o mas que observarlas, observar sus actitudes, sus miradas, expresiones al hablar por teléfono y miles de tonterías que me resultan de lo más entrañables. Me encanta imaginar historias y tratar de leer sus ojos aunque jamás sepa que pasa realmente por allí... es mi juego, mi distracción y una de mis mas queridas costumbres... Me encanta tratar de descifrar esos rompecabezas que son cada persona que se cruza por mi camino aunque a penas sea ese rato de tren o metro.
Siempre he pensado que tiene algo de mágico. Sobretodo cuando se cruzan miradas, de las cuales sabes que la gran mayoría seguramente no volverán a coincidir.
Par de días raros
Hace 1 día
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada