soñando, sonriendo, descubriendo...
concierto de madrugada, entretenido y alegre. Saltos, sudor, gritos, sentimientos a flor de piel... y un violin que se entremezclaba con guitarras y bateria, bajo y flauta, un violin que fué el único capaz de sonreir a quienes, tras unas rejas, esperábamos un simple saludo.
Tengo tantísimas ganas de volver a pisar madrid...
solo faltan 4 dias
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